Bios Act Complex

Suplemento alimenticio a base de Alfa-lactoalbúmina y Caseína Hidrolizada, las partes nobles del suero y de la leche. A partir de hoy, está disponible la nueva formulación con Palmitoiletanolamida (PEA).

Alfa-lactoalbúmina (ALAC)

La ALAC es una proteína del suero particularmente presente en el calostro humano.
El calostro sustituye al cordón umbilical en el suministro de anticuerpos y factores de crecimiento, pero tiene una acción adicional a la del cordón umbilical: enseñar al recién nacido a producirlos por sí mismo.

Los calostros son específicos de cada especie; el del humano es el más diferente de los demás, ya que es el único mamífero que nace con un cerebro aún inmaduro. Mientras que la primera acción de los otros calostros es activar el crecimiento óseo, el humano tiene como objetivo completar la maduración cerebral a través de acciones intestinales.

Primer ejemplo del eje intestino-cerebro.

La composición de la leche humana es diferente a la de la leche de vaca: tiene un mayor contenido proteico y una composición diferente de las proteínas del suero. El calostro humano contiene un 27% de ALAC, frente a solo un 4% en el de vaca, y no contiene Beta-lactoglobulina.

Una primera acción de los calostros es activar el sistema digestivo, que nunca ha funcionado durante la vida fetal. El papel de la ALAC en estas acciones está bien documentado en la literatura.
Acciones importantes, ya que el descubrimiento de receptores del gusto, no solo en la lengua, sino distribuidos por todo el sistema digestivo, nos hace comprender que su función principal no es alimentarnos, sino proteger el entorno donde vive principalmente el microbiota: el colon.

Acciones de la ALAC en el sistema digestivo

Estimula la producción de moco¹;
Estimula la producción de mucina, que hace que el moco sea gelatinoso, impidiendo el acceso a patógenos;
– Estimula tanto la producción de ácido por parte de las bombas de protones, como la de bicarbonato, pudiendo así restaurar un pH correcto en la luz gástrica.

Gracias a sus acciones específicas en el sistema digestivo, la ALAC tiene una acción protectora contra úlceras inducidas por alcohol o estrés². De forma dosis-dependiente, protege el estómago de úlceras inducidas por alcohol o estrés, hasta la protección completa.

Este resultado se obtiene, en parte, estimulando una mayor capa de moco protector y, por otro lado, potenciando los mecanismos de reparación del daño causado por el alcohol o el estrés.
Confirmando que el daño tisular (úlceras) no se debe tanto a la agresividad del alcohol o del estrés, sino a una menor capacidad de protegernos (moco) y de reparar los daños sufridos, a través de la respuesta inflamatoria.

¹ Ushida Y, Shimokawa Y, Toida T, Matsui H, Takase M. Bovine alpha-lactalbumin stimulates mucus metabolism in gastric mucosa. J Dairy Sci. 2007 Feb;90(2):541-6.

² Matsumoto H, Shimokawa Y, Ushida Y, Toida T, Hayasawa H. New biological function of bovine alpha-lactalbumin: protective effect against ethanol- and stress-induced gastric mucosal injury in rats. Biosci Biotechnol Biochem. 2001 May;65(5):1104-11. doi: 10.1271/bbb.65.1104. PMID: 11440124.

ALAC en la respuesta inflamatoria

La ALAC restaura una respuesta inflamatoria correcta³, que se caracteriza por la cascada de citocinas, descubiertas inicialmente por sus mecanismos de reparación. Las primeras citocinas que llegan al tejido dañado son las proinflamatorias, ej. IL-1, que provocan necrosis adicional; luego, las segundas en llegar, las antiinflamatorias, van a reconstruir. Mientras que siempre somos capaces de producir las primeras, las segundas solo las producimos de manera eficaz si hay una alta biodiversidad del microbiota intestinal; hemos llamado crónica, de bajo grado, a este tipo de respuesta inflamatoria.

Hoy sabemos que las citocinas son el brazo operativo del microbiota, con el que este realiza sus funciones de control sobre el funcionamiento de los órganos, incluido el sistema inmunitario que reconoce y gestiona los virus con las citocinas, y los parámetros vitales. Si no llegan las segundas citocinas eficaces, las primeras insisten para resaltar el problema y la relación IL-1ra (que bloquea la IL-1)/IL-1 disminuye.
De forma dosis-dependiente, la ALAC aumenta esta relación, restaurando así la producción de citocinas eficaces para reconstruir, regenerar y controlar.

³ Bovine milk-derived α-lactalbumin inhibits colon inflammation and carcinogenesis in azoxymethane and dextran sodium sulfate-treated mice. Yamaguchi M, Takai S, Hosono A, Seki T.. Biosci Biotechnol Biochem. 2014;78(4):672-9.

Acciones de la ALAC en el microbiota

La ALAC asociada a una dieta rica en grasas mejora la composición del microbiota y aumenta la síntesis cerebral del neuropéptido Y (NPY), que es el electricista que repara el cerebro.

También ha sido definido como antiepiléptico endógeno, por las acciones que desempeña en el control de la actividad cerebral, útiles no solo para la epilepsia⁴.

⁴ Boscaini S, Cabrera-Rubio R, Speakman JR, Cotter PD, Cryan JF, Nilaweera KN. Dietary α-lactalbumin alters energy balance, gut microbiota composition and intestinal nutrient transporter expression in high-fat diet-fed mice. Br J Nutr. 2019 May;121(10):1097-1107. doi: 10.1017/S0007114519000461. Epub 2019 Mar 5. PMID: 30834845.

La Caseína Hidrolizada

La Caseína Hidrolizada se obtiene mediante la hidrólisis de la αs1-Caseína con pepsina; contiene la α-casozepina, un péptido compuesto por diez aminoácidos, derivado de la hidrólisis tríptica de la caseína bovina, que posee propiedades ansiolíticas, similares a las benzodiazepinas.

Estudios preclínicos indican que tanto la α-casozepina pura como la Caseína Hidrolizada desempeñan un papel importante en la mejora de las respuestas a condiciones de ansiedad y estrés.

En roedores, la ansiedad les lleva a intentar enterrar objetos considerados agresivos, a preferir espacios cerrados en lugar de abiertos, o zonas sombreadas en lugar de iluminadas.

Tanto la Caseína Hidrolizada como la α-casozepina, al reducir la ansiedad, mejoran estos comportamientos. Resultados similares a los obtenidos con ALAC, no solo con administración intraperitoneal o intravenosa, sino también con bajas dosis orales repetidas a lo largo del tiempo.
Estudios clínicos muestran cómo la Caseína Hidrolizada, administrada por vía oral, produce mejoras significativas en los sujetos tratados en comparación con el grupo placebo, en variables fisiológicas relacionadas con el estrés, como la presión arterial sistólica y diastólica, junto con la frecuencia cardíaca⁵.

En un estudio aleatorizado, doble ciego, se obtuvo una reducción significativa de la presión sistólica en mujeres con alto nivel de estrés, después de 30 días de tratamiento⁶.
Un estudio aleatorizado, doble ciego, cruzado, controlado con placebo, mostró, después de 30 días de administración, una mejora de los síntomas de estrés, como ansiedad, sueño o fatiga general.

En los sujetos que presentaban los más altos síntomas de estrés, la Caseína Hidrolizada resultó eficaz en la mejora de problemas cardiovasculares, digestivos, intelectuales, emocionales y sociales.

Del mismo modo, una disminución significativa de los síntomas de ansiedad/sueño, según lo observado por la comparación de las puntuaciones medias de todas las escalas de evaluación, se obtuvo en un estudio con 100 pacientes ambulatorios con trastornos de ansiedad/sueño.

En el síndrome de burnout (relacionado con el trabajo), la administración de Caseína Hidrolizada produjo reducciones significativas de los síntomas característicos de este síndrome, medidos con diferentes escalas de evaluación.

Estos estudios indican un potente perfil ansiolítico de la Caseína Hidrolizada, incluso después de la administración oral, similar al diazepam, pero sin los efectos secundarios típicos de las benzodiazepinas.

La Caseína Hidrolizada no presenta los efectos secundarios comúnmente observados en el uso terapéutico de las benzodiazepinas.

5 Messaoudi et al. (2005)

6 Lanoir y colegas (2002)

La Palmitoiletanolamida

La Palmitoiletanolamida (PEA) es una molécula endógena producida «bajo demanda» para regular el dolor, la inflamación y la neuroinflamación.

Con el avance de la edad, esta producción puede volverse insuficiente, causando un desequilibrio entre síntesis y degradación, lo que puede llevar a que la neuroinflamación supere los niveles normales.

PEA en la inflamación intestinal

La PEA se muestra prometedora en el manejo de la inflamación intestinal. Actúa como agente antiinflamatorio e inmunomodulador natural, dirigiéndose a receptores clave, como PPAR-α, receptores CB1/CB2 y canales TRPV1, y regulando las células gliales entéricas hiperactivas.

La PEA maneja la inflamación intestinal a través de varios mecanismos biológicos distintos:

– Modulación de los mastocitos: la PEA fue inicialmente notada por su capacidad de reducir la activación de los mastocitos, que desempeñan un papel importante en las respuestas alérgicas e inflamatorias en el intestino.
– Regulación de la glía entérica: en estados inflamatorios, las células gliales entéricas se vuelven hiperactivas y secretan citocinas proinflamatorias. La PEA previene esta hiperactivación, reduciendo el daño tisular local.
– Integridad de la barrera: la investigación sugiere que la PEA refuerza la barrera epitelial intestinal, ayudando a prevenir o tratar el «síndrome del intestino permeable» e impidiendo que bacterias dañinas o toxinas pasen al torrente sanguíneo.
– Apoyo al microbiota: los estudios indican que la PEA puede ayudar a corregir la disbiosis (desequilibrios de la flora bacteriana intestinal) y promover el crecimiento de microorganismos benéficos y protectores, como la Akkermansia muciniphila.

 

Neuroinflamación

La PEA combate la neuroinflamación reduciendo la actividad de los mastocitos y de las células gliales (microglía y astrocitos) y modulando las respuestas inmunitarias en el sistema nervioso central, a menudo a través del receptor PPAR-α.

Cuando se administra como suplemento, reduce principalmente la neuroinflamación a través de los siguientes mecanismos:

– Modulación de las células gliales: la PEA previene la hiperactivación de la microglía y los astrocitos, que son las principales células inmunitarias del cerebro. La hiperactivación de estas células está en la base de la neuroinflamación crónica.
– Estabilización de los mastocitos: inhibe la desgranulación de los mastocitos, bloqueando la liberación de sustancias químicas proinflamatorias que pueden causar sensibilización nerviosa y dolor.
– Activación de los receptores: la PEA activa el receptor alfa activado por proliferadores de peroxisomas (PPAR-α), que reduce la expresión de genes inflamatorios y la producción de citocinas proinflamatorias (como TNF-α e IL-1β).
– Apoyo al sistema endocannabinoide: aunque la PEA no se une directamente a los receptores cannabinoides clásicos (como CB1 o CB2), potencia la actividad de otros cannabinoides endógenos y de los respectivos mediadores lipídicos (como la anandamida) a través de un «efecto de séquito».

 

Aplicaciones terapéuticas potenciales:

Gracias a sus propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras, la PEA es estudiada en una variedad de condiciones neurológicas e inflamatorias:

– Enfermedades neurodegenerativas: estudios preclínicos sugieren que la PEA puede contribuir a retrasar la progresión de la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y la ELA, reduciendo la acumulación de proteínas neurotóxicas (como la beta-amiloide) y preservando la salud neuronal.
– Dolor crónico y neuropático: la PEA está bien documentada en su capacidad de aliviar el dolor neuropático crónico (como la ciática o la neuropatía diabética), reduciendo la inflamación tanto periférica como central.
– Trastornos del estado de ánimo y cognitivos: al limitar la neuroinflamación, la PEA se ha mostrado prometedora en atenuar comportamientos ansiosos, normalizar los desequilibrios de los neurotransmisores y proteger contra el deterioro cognitivo.

 

Conclusiones

Tanto la ALAC como la Caseína Hidrolizada han producido resultados conductuales análogos tanto en estudios experimentales como en estudios clínicos.

La reducción de la ansiedad se debe a la reducción de la inflamación intestinal, bien documentada para la ALAC, y menos para la Caseína Hidrolizada.

La Palmitoiletanolamida (PEA) también se inserta en este contexto como una molécula con actividad antiinflamatoria e inmunomoduladora, capaz de modular mastocitos y células gliales, sostener la integridad de la barrera intestinal y contribuir al control de la neuroinflamación.

Sobre todo, la inflamación crónica de bajo grado es hoy considerada la causa común de todas las patologías. Nuestros estudios en modelos experimentales de inflamación intestinal nos han llevado a comprender que diferentes moléculas tienen acciones antiinflamatorias, pero con mecanismos distintos.

«Apagar» una inflamación utilizando «extintores» que usan mecanismos diferentes produce una poderosa acción sinérgica.